Bullying: matonaje infantil.


El acoso escolar puede extenderse durante toda la etapa escolar y las secuelas durar hasta la adultez. Según cifras estimadas hasta julio de 2018, se han realizado 1.854 denuncias por violencia escolar.

 

El acoso escolar puede extenderse durante toda la etapa escolar y las secuelas durar hasta la adultez. Según cifras estimadas hasta julio de 2018, se han realizado 1.854 denuncias por violencia escolar.

“El bullying es el maltrato reiterado que puede ser físico o emocional, y presentarse dentro del colegio, fuera de este o en las redes sociales (ciberbullying). El más frecuente es el maltrato emocional que puede expresarse como aislamiento o exclusión social, coacción para que realice algún tipo de conducta que menoscabe su dignidad, agresiones verbales o amenazas a la integridad física o psíquica”, explica María Elena Montt, Jefa de la Unidad de Psicología Adultos y Adolescentes, del Departamento de Psiquiatría del Hospital Clínico Universidad de Chile.

Las víctimas de bullying suelen ser niños en quienes los otros ven características diferenciadoras, de las cuales se aprovechan para burlarse y cometer abuso. Estas pueden ser tan diversas como obesidad, algún defecto físico, ser el más estudioso del curso o simplemente ser un niño que no se defiende.

La Psicóloga María Elena Montt, nos ayuda a entender mejor este problema:

¿Por qué hay niños que lo realizan?
Porque tienen baja empatía, son egocéntricos y/o están sufriendo algún maltrato, o han aprendido que es una manera de lograr poder y popularidad dentro del grupo. Suelen tener dinámicas de violencia transgeneracional en la familia y han aprendido que el maltrato es una manera legítima de resolver los problemas.

¿Cómo detectar si un niño sufre acoso escolar?
Si un niño está más triste, emocionalmente frágil, con baja autoestima, aislado, con miedo  o rechazo de ir al colegio, es probable que esté sufriendo algún tipo de bullying.

¿Qué se les puede aconsejar a los padres de un niño que sufre o realiza bullying?
Víctima:
acogerlo, escucharlo, no culparlo, decirle que ha sido muy valiente en contarlo, tomar medidas para que no vuelva a ocurrir, asegurarle que será protegido y tratado con el respeto que se merece. Es imprescindible que el colegio se haga cargo del problema.
Victimario: realizar evaluación y tratamiento psicológico, ya que la falta de empatía con el sufrimiento de otros  es un síntoma de importantes problemas en la salud mental del niño.